De Galicia llegaron...
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Fueron tantos los gallegos que llegaron a Cuba en la primera mitad del siglo XX que en algún momento para los cubanos la palabra gallego se convirtió en sinónimo de español, sin importar de dónde en realidad procedían los inmigrantes.

La mayoría de ellos arribaron a la isla con el deseo de hacer alguna fortuna y retornar al terruño, aunque la suerte solo fue espléndida con algunos y casi todos terminaron echando raíces, fundando familia y legando costumbres y tradiciones.

Precisamente a Galicia estuvo dedicado el XXVI Festival La Huella de España, evento que contó con una representación de todas las artes: danza, música, canto, artes plásticas, literatura, teatro y cine.

De Galicia llegaron a La Habana el cantautor Andrés Suárez, quien compartió por segunda ocasión a teatro lleno un concierto con el grupo cubano Buena Fe, y cuyas canciones fueron coreadas por el público aunque no es precisamente una figura demasiado conocida en la isla, donde las radioemisoras difunden casi siempre solo lo más comercial.

Pero también el público pudo apreciar por primera vez, en el teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, a quien fue presentada como una de las más virtuosas gaiteras españolas, Cristina Pato.

Y fue una sorpresa en ambas direcciones, pues Cristina recibió el aplauso entusiasta y sincero de un público al cual las sonoridades de la tierra gallega y en especial la gaita, le resultan extremadamente exóticas.

A la artista, por su parte, le resultó, según dijo, algo revelador, casi “como una palmada en la espalda” pues actuó junto a once gaiteros cubanos. “Tocan increíblemente bien, lo hicimos sin ensayar, son unos musicazos”, aseveró Cristina.

“Me gusta mezclarme con la gente, sentirme parte de ellos aunque sea solo por 24 horas y en Cuba no tuve ni que esforzarme, me sentí en casa desde el primer momento”, dijo la gaiteira.

“Les pregunté por qué tocan la gaita y me impactó que solo dos tenían raíz gallega. El resto habían escuchado una gaita sonando y les gustó, y otros se interesaron porque vieron el documental sobre la vida del último gaitero gallego aquí, Eduardo Lorenzo”.

En homenaje a este hombre, la destacada coreógrafa y bailarina cubana Irene Rodríguez ofreció con su compañía una visión contemporánea del folclore gallego con el estreno de ‘El último gaitero de La Habana’, un homenaje a Eduardo Lorenzo, quien no solo echó raíces en Cuba, sino que batalló por transmitirle a jóvenes cubanos la ejecución de la gaita gallega y también su concepción, cómo construirla y ejecutarla. Para ello Irene se apoyó en la banda de gaitas de La Habana, del maestro Arturo Pérez, y el coro de la Sociedad Cultural Rosalía de Castro, que junto a nueve de sus bailarines estrenaron la pieza en el Teatro Mella.

Antes de concluir los diez días de festividades en homenaje a Galicia los promotores del festival anunciaron que la próxima edición estará dedicada a otro de los grandes grupos que ayudaron a forjar la nacionalidad cubana, los isleños, como son simplemente identificados los naturales de Canarias en Cuba -como si los cubanos no fueran también isleños- y que en este caso se establecieron en grandes colonias en la región central, donde se dedicaron mayormente a la agricultura y en especial al cultivo del tabaco en "hoyos" como el de Manicaragua, tan famoso como los de Pinar del Río, de donde proceden los habanos mejores del mundo.

Si en los teatros y museos de La Habana imperó la huella gallega en estos días, en la televisión se afianzó el programa ‘Vivir del Cuento’ como el más popular entre los cubanos, que no cesan de comentar los avatares de su protagonista, el viejo Pánfilo Epifanio, y de sus amigos, e incluso añadir al léxico cotidiano algunas de sus frases célebres.

Prueba de esa popularidad es que el humorístico de televisión de los lunes por la noche, volvió a obtener el galardón de Programa Más Popular de Cuba, por tercer año consecutivo, en la oncena edición de los Premios Entre tú y yo, que anualmente reconocen a los espacios de mayor audiencia y aceptación en la Isla.

Auspiciados por el Instituto Cubano de Radio y Televisión, los lauros resultaron de las votaciones y encuestas aplicadas por esa institución.

¿Y por qué? Pues la gente agradece un humor en el que se siente representada con situaciones en las cuales se refleja con inteligencia, sin chabacanería y de forma aguda y hasta audaz la realidad de hoy.

Para muestra, el más reciente capítulo, titulado ‘El regreso de Indirita’, en el cual sus poco más de 30 minutos de duración fueron suficientes para reírse de aquellos artistas que nadie conoce en la isla y que un día aparecen en la televisión hablando de sus éxitos en el extranjero, como Indirita, sobrina de Pánfilo, que contó cómo protagonizó “un montón de películas importantes en Tahití”; tirar a choteo la historia de las “mulas”, pues la propia Indirita regresó como mula, sin un centavo en el bolsillo.
2015-04-30