Una vez más, Castro "dejó botados" a sus detractores
Cubaeconómica.com
Concluidas las honras fúnebres de Fidel Castro, uno de los comentarios que aún persisten en Radio bemba en La Habana señalan que hasta en sus últimos momentos el líder de la Revolución “dejó botados” a sus detractores.

Incluso quienes no compartieron plenamente sus ideas afirman, no sin una dosis de orgullo, que “se murió cuando quiso y no cuando quisieron tumbarlo” y que hasta los festejos y la algarabía de Miami, considerados en las calles de La Habana como un tremendo irrespeto, “tuvieron un tufito a amargura a pesar de la bulla”.

Su última voluntad puso “en tres y dos” a quienes auguraban que se vería un entierro fastuoso al estilo coreano, con miles de soldados marchando por la plaza, toneladas de flores y un mausoleo descomunal, pero sus restos descansan en una roca llevada desde la Sierra Maestra, en un pequeño espacio del cementerio de Santiago de Cuba, con una discreta tarja que por no decir, no dice ni el apellido, solo el nombre.

Para colmo, resulta que ninguna escuela, hospital, fábrica o avenida llevarán su nombre, y no se levantarán ni monumentos ni bustos en su memoria, algo que sus partidarios respetan, aunque algunos se peguntan inconformes “si ahora tendremos que ir hasta Santiago para ponerle flores”.
2016-12-14