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Editorial

Viernes Santo al compás de los Rolling Stones en Cuba

Aurelio Pedroso / 03-03-2016
Tal parece que los cubanos vivimos a golpe de impulsos momentáneos y aunque parezca difícil creerlo, la curiosidad extrema por la visita del presidente Barack Obama los días 21 y 22 del mes que corre, ha cedido ligero paso al entusiasmo por el arribo de los Rolling Stones con ese concierto gratuito en pleno Viernes Santo que los estudiosos aseguran será el mayor celebrado después de la llegada de Fidel Castro a La Habana en 1959.

Un Viernes Santo tamaña fiesta en América Latina, tan católica y también evangélica, sería todo un sacrilegio “hecho a mano”, como los Habanos del Festival, por el propio demonio. En Cuba, las cosas son diferentes y no es de extrañar que hasta la propia iglesia habilite varios buses para que los seminaristas acudan crucifijo en alto ese día ante la famosa banda.

Las opciones para creyentes en la isla no son muy diversas. O se es católico o se le mete a la brujería en plena costura. Y cuidado no ambas cosas: a confesarse con el padre, recibir la hostia y luego tirar bajo una ceiba un coco seco con par de plátanos maduros atados a una cinta roja. Otras denominaciones también las tenemos con mínimos representantes. Entre ellas la iglesia ortodoxa rusa: un banco con cuatro morenos de La Habana Vieja y tres viejas rusas aplatanadas desde aquella luna de miel con la Unión Soviética que tal vez aumente membresía después de la visita del Patriarca Kiril a Cuba el pasado mes.

Poco se sabe hasta el momento de cómo será la organización para acudir a los terrenos de la Ciudad Deportiva ese viernes 25, una locación que ya algunos critican. Alguien pensó en cobrarle a los extranjeros porque la gratuidad era para los cubanos, pero también otros han advertido que tal rapiña por la moneda dura no era procedente y que molestaría a quienes manejan la pasta y contratos de los Rolling.

Sale Obama y entra la famosa banda. De una en otra. La isla convulsionando de tanto visiteo que hasta un festival internacional para tocar tambores se ha organizado. Un amigo español, viajero frecuente, ha optado por quedarse en Santiago de Cuba viniendo de Madrid (casi mil kilómetros de la capital) y tomar otro avión doméstico para desembarcar por el aeropuerto de vuelos nacionales porque el otro, el internacional, es un auténtico pandemonio. Enero, casi con medio millón de visitantes lo dice casi todo.

De puro milagro no han coincidido Obama y Los Rolling Stones. Como aquí están sucediendo tantos sucesos tan inesperados como sorpresivos, no costaría mucho esfuerzo imaginarse al de la Casa Blanca quitándole el micrófono a Mick Jagger e interpretando un solo de Satisfaction porque si de no especular se trata, el Presidente de los Estados Unidos de América estará en plena “satisfaction” con su presencia en este país.

Un “big” show, un gran show.