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Editorial

Obama habla a los cubanos

Aurelio Pedroso / 23-03-2016

Imposible de negar que la muy inteligente e hilvanada comparecencia del presidente Barack Obama, transmitida en vivo para toda la isla, lograra impactar a la gran mayoría de los cubanos que le escucharon.

En su último día en La Habana, luego de tres días de visita oficial, el mandatario estadounidense centró la esencia de su discurso en el sector privado, los derechos humanos y la democracia, aspectos todos que no debieron resultar del agrado de las autoridades principalmente de su homólogo Raúl Castro, presente en el Gran Teatro Alicia Alonso, en su tiempo perteneciente al Centro Gallego habanero.

Obama alternó su intervención con frases del Héroe Nacional José Martí y otras muy socorridas de la población cubana mencionadas en castellano y ante un auditorio integrado por representantes de la sociedad civil que en no pocas oportunidades le ovacionó y aplaudió con energía. Sin embargo, una vez concluido el discurso, los entrevistados por la televisión cubana criticaron sus palabras, que las consideraron contradictorias.

“Por un lado dijo que no estaba en el espíritu de su gobierno cambiar el sistema político y sin embargo subvenciona emisoras de radio y televisión creadas para provocar cambios en la isla”, aseguró uno de ellos.

El presidente hizo un resumen la historia cubana de cara a sus relaciones con EEUU y reconoció que las dos naciones habían sido creadas a base de la esclavitud y los inmigrantes.

“Le ofrezco al pueblo cubano el saludo de paz (…) Hay diferencias pero puntos comunes”, dijo.

Una buena parte de su intervención fue dedicada a enaltecer la actividad privada, refiriendo casos que conoció y mencionándolos por sus nombres y auguró que los jóvenes debían prepararse para el futuro que se le avecinaba a Cuba porque ello estaba en sus manos, que no necesariamente tenían que imitar a los estadounidenses, sino confirmar su propia identidad.

Una de las frases más criticadas fue “Es hora de olvidarnos del pasado. Miremos al futuro”.

Obama reconoció lo realizado por Cuba en los terrenos de la salud y la educación y propuso continuar con el trabajo conjunto ya iniciado por los países durante el combate al ébola en África.

Una alocución, a todas luces, que provocará más de un comentario y será recordada por un buen tiempo.

La última actividad protocolar de Barack Obama fue el partido de béisbol entre un equipo de profesional de las Grandes Ligas y la selección nacional. Fue iniciado con un minuto de silencio por las víctimas del atentado terrorista ocurrido en Bruselas.

“Nos une hasta el béisbol porque también es el deporte nacional”, dijo poco antes en el teatro.